Zona Central
Una de las zonas en que el visitante puede encontrarse con el huaso, el más típico de los personajes chilenos, es en la zona central.
Los pueblos y ciudades de esta parte del país, dedicados en su
mayoría a la agricultura y en especial a las viñas, conservan
las tradiciones que dan identidad a nuestro pueblo: un tipo de
vida profundamente ligada a la tierra y a la naturaleza.
Tierra en que la artesanía sorprende por su
simpleza y hermosura: mantas, ponchos, chamantos, chupallas,
espuelas, lazos, monturas, riendas; la alfarería donde priman
los objetos utilitarios; el delicado trabajo en crin, único en
sudamérica, y el tallado en madera y carbón, son parte del
quehacer cotidiano y del espíritu de esta gente.
Cada una de las ciudades ha sido reconstruida innumerables veces. Primero fueron los mapuches, que con sus constantes ataques obligaron a cambiarlas de lugar y levantarlas una y otra vez; luego los violentos terremotos desplomaron las amplias casas de adobe típicas del campo chileno. Así, las actuales construcciones no tienen más de 50 años y sus estructuras antisísmicas han cambiado la fisonomía de la zona central, transformando sus ciudades en modernos centros urbanos.
Araucanía y Los Lagos
Araucanía es la tierra de los mapuches, uno de los pueblos que más dolores de cabeza dio a la corona española. Durante la conquista, los conquistadores subyugaron a los aztecas, los mayas, los incas, pero se toparon con estos irreductibles que impusieron su propia frontera por casi tres siglos; sin que conquistadores, ni criollos, ni ejércitos nacionales pudieran traspasarla.
Fue el mestizaje la única arma que logró tender, afines del siglo XVII, los puentes sobre el río Bío Bío e integrar definitivamente estas hermosas tierras al territorio chileno.
Aquí parecen vivir todos los volcanes del mundo, tendidos en las cercanías de los lagos, en cuyas aguas se reflejan desde la primera luz de la mañana.
Una geografía marcada por los deshielos y la lava, los ríos y las termas. Donde los bosques son sinónimo de siglos y los caminos parecen desaparecer entre la selva del sur de Chile.
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